Mira tú por donde, Marta Minguella se ha apuntado a la moda y ha inaugurado su propio blog. Y qué mejor manera de saltar a la palestra que resucitando el mío... dándole un premio!! Desde luego, y visto lo visto, lo tuyo es fe y optimismo y amor por la humanidad... Gracias, simpática!
La verdad es que justo ahora que no tengo tiempo para nada es cuando me están entrando ganas de volver a darle vidilla a esto. Igual una tarde de éstas que tenga que estudiar y no quiera empiezo por colgar aquella colección de fotos de Supercoco en diferentes localizaciones del mundo (con lo que ha crecido desde la última vez que di señales de vida... Helsinki, Tallin, y el mes que viene Portugal). Veremos.
Vale, se que llevo la vida sin postear, pero tenía que compartir esto: así que hoy voy a hablar de Gaiman.
Neil Gaiman es el hombre orquesta. La mayoría de la gente lo conoce principalmente como autor de cómics y novelas gráficas, en particular la mítica serie The Sandman; pero ha hecho prácticamente de todo. De hecho, yo aún no he leído The Sandman (siempre está prestada cuando voy a la biblioteca), y sin embargo me encanta como novelista, guionista y cuentista. Le da igual colaborar con Terry Pratchett que con Alan Moore: hace simplemente de todo, incluyendo adaptar sus propias novelas a la pantalla (véase Stardust) y sus propios guiones a novela (véase NeverWhere).
La primera vez que oí hablar de él fue cuando me dio por bajar NeverWhere, una miniserie de 6 capítulos que escribió para la BBC en el 96. Tenía una estética horrorosa (la grabaron directamente en vídeo por razones de presupuesto y hay ratos en los que parece un vídeo casero), pero me conquistó completamente. Cual no sería mi sorpresa cuandio fui a investigarla y descubrí que además de la serie existían una novela, una versión en cómic, y planes para una película (que por fin parece que va a salir adelante, viva!!). Lo dicho, un cocido. Desde entonces lo sigo bastante: aunque Sandman se me resiste, Coraline todavía me provoca pesadillas, y creo que fui la única persona que fue a ver la adaptación de Stardust al cine cuando salió el año pasado (una de esas hostias en taquilla que soy y seré incapaz de comprender, por mucho que lo intente).
La cosa es que esta semana me cayó un dinero extra con el que no contaba, así que por fin me decidí y me compré la estupenda edición de Stardust de la colección Vertigo. Me han cascado 25 euros, pero los vale: es una auténtica preciosidad.
Pero, como soy una chica disciplinada, hasta que acabe el libro que estoy leyendo ahora no lo quiero empezar, de modo que para matar el gusanillo me he puesto la película. Ya la había visto unas 584 veces, pero el fin de semana pasado me la pasaron en HD y he decidido probar...
Antes que nada, tengo que ponerle los dientes largos a un par de personas: mirad mirad mirad lo que voy a ir a ver esta tarde!!!
***
Se acabó la rotación por cirugía pediátrica, y he entrado de lleno en el maravilloso mundo de la ginecología (modo sarcasmo OFF). No es que no me guste, pero rotar por ginecología con las cursis de mis amigas es demasiado para la salud mental de cualquiera; estoy necesitando mucha testosterona para ir pasando con una cierta dignidad (Miss Kandoo llora en los partos!! Y lo admite públicamente!!!).
Coñas aparte, la verdad es que es una de esas rotaciones en las que se aprende mucho, y se ve de todo. Ayer estuve en urgencias toda la mañana y me harté de hacer exploraciones obstétricas completas, con tactos y maniobras de Leopold y demás. Los casos que venían eran de todo tipo: desde un aborto en curso hasta un embarazo deseado que salió dando saltitos por el pasillo. Y por supuesto, también están las que vienen por aumento del flujo vaginal (no jodas, en serio?) y creen que todo el servicio tiene que parar para atenderlas. Una señora sana como una manzana me llamó cuando salíamos de recoger los restos de un aborto de 12 semanas para preguntarme que qué pasaba con su análisis de orina, que se lo habían hecho hacía 2 horas ya. Y no es que estuviera esperando el resultado para irse. Me entraron unas ganas de soltarle una barbaridad...
La verdad es que las urgencias despiertan lo peor de mí. Si yo fuera médico de urgencias (o residente con una cierta soltura), a todas las que vinieran por tonterías de las de verdad les pondría una sonda de castigo. No, una sonda de castigo y un enema de castigo. Y lo llamaría "política de la casa". Seguro que la cosa no tardaba ni dos semanas en volver a su cauce :P
***
Cambiando totalmente de tercio, he entrado en una nueva fase obsesivo-compulsiva de las mías. No, esta vez no son los piratas. Ni los vampiros (aunque les he pedido a los Reyes Magos lo que me queda de la saga Twilight). Hace como 10 días, una amiga se empeñó en prestarme una miniserie de la BBC de este año, Lost in Austen. El argumento: Amanda, una londinense del siglo XXI, intercambia su puesto con la Elizabeth Bennet de Orgullo y Prejucio. Así, sin avisar. Elizabeth se niega a volver, así que Amanda tiene que acomodarse a las costumbres locales y luchar por sacar adelante la historia, intentando que todos se enamoren de quien deben. Pero cuanto más avanza la trama, más se pone a sí misma en ridículo y más se complican las cosas. No se lo recomiendo a ningún purista de Austen, es una herejía (yo no sabía muy bien qué pensar), pero hay que reconocer que es muy divertida.
La cosa es que, desde entonces, me ha entrado el picorcillo por las adaptaciones literarias (el llamado costume drama) de la BBC, y creo que la cosa se me ha ido de las manos. Ésta es la lista, en orden cronológico, de lo que he visto o tengo pendiente de ver: - Pride & Prejudice (1980). No tengo muy claro que vaya a poder conseguirla entera; estamos trabajando en ello. - Jane Eyre (1983). - Middlemarch (1994). - The Buccaneers (1995). - Our Mutual Friend (1998). - Wives and Daughters (1999). Con P&P 2005 y N&S forma parte de "las Tres Míticas". Es la que estoy viendo ahora: una auténtica delicia. - The Way We Live Now (2001). - North & South (2004). Hacía como un año que la tenía pendiente; tanto me ha gustado que ya tengo la novela en la mesilla de noche (esperando a que acabe con Mansfield Park, de Austen... yo las cosas las hago bien o no las hago :P). - Bleak House (2005). Especialmente interesante por ver a la agente Scully haciendo de dama inglesa. Creo que será la próxima que vea. - Jane Eyre (2006). Creo que es bastante desconocida en España, al menos no es tan mítica como P&P 2005 o North & South. Pero a mí me ha gustado casi tanto como P&P, y diría que más que N&S. - Cranford (2007) - Tess of the D'Urbervilles (2008).
No, no he muerto. Entre lo sobreexcitada que llegué del interrail, la vuelta al cole, el duelo por mi perrita-alfombra y todo lo demás, he tenido tiempo para postear, pero no la paz mental como para sentarme a leer ni escribir en serio. Pero esto se acaba... ¡ya!
Primero, vamos a hablar de lo que se suponía que iba a ir este blog: premedicina.
Las últimas dos semanas he estado rotando por Pediatría. Como en el Hospital Quintopino aún están abriendo cajas después del traslado, nos ha tocado irnos de refugiadas a otro hospital asociado a la facultad, que me queda más cerca de casa: pero eso ha supuesto llegar dos días tarde a la elección de rotaciones, y la mayoría estaban cogidas. Así que, después de consultar con mi compañera de rotación (mi amiga La Burbujita Freixenet o LBF), escogimos Neonatología para los primeros 15 días, y Cirugía Pediátrica para los otros 15. No entiendo cómo la gente deja una combinación así para las que llegan tarde: al fin y al cabo, los pequeñines son muy ricos y todo eso, pero tenemos toda la carrera para ver niños con mocos...
Sea como sea, estuvimos los primeros 15 días entre la UCI neonatal y las revisiones de recién nacidos sanos. Para mi sorpresa, me gustó mucho la experiencia. Después de lo duro que fue, desde un punto de vista humano, rotar en Medicina Interna, Neonatología es un paseo. Y es muy curioso, porque lo suyo sería que fuera totalmente al revés: precisamente iba predispuesta en contra de neonatos porque "los niños no deberían estar hospitalizados", y pensé que iba a ser tremendamente deprimente. Pero cuando llevas un par de días allí te das cuenta de la enorme diferencia que hay. Se respira un cariño, una compasión... pero lo que resulta refrescante es ver que hay posibilidad de sacarlos adelante; es más, que todo el personal que trabaja allí está empecinado en sacarlos adelante como sea. En Medicina Interna los pacientes "ya habían vivido su vida", pero se les trataba como a despojos (sobre todo con los médicos con que yo estaba). Y volver a una Medicina que puede hacer algo por sus pacientes, y que la mayoría de las veces lo consigue, para mí ha trascendido cualquier tinte deprimente que pudiera tener el ver a los bebés "llenos de tubitos", y todas esas cosas que se imaginan cuando se piensa en una UCI neonatal.
Terminada la estancia en neonatos, empezamos en Cirugía Pediátrica hace un par de días. La verdad es que estoy encantada: por diversas razones, nunca me había parado siquiera a plantearme la cirugía como una posibilidad real (no tengo el tipo de personalidad que se les atribuye a los cirujanos, no puedo dibujar siguiera un monigote con las dos patitas de la misma longitud, soy estrábica y miope...), pero si la cosa sigue así, podría empezar a considerarla en serio. Veremos. Por ahora he tenido ocasión de ver algunas endoscopias y cirugías de rutina, pero también una de esas operaciones novedosas de casos raros, en que todo el mundo entra al quirófano a mirar, y se respira la sensación de estar presenciando algo grande... Una pasada. No puedo esperar al lunes.
***
Más cositas. Repaso rápido de los últimos libros leídos: - El Halcón del Mar. Leído en el interraíl. Digan lo que digan, Sabatini le da mil vueltas a Salgari. De lo mejorcito del género de piratas. - Twilight. El romance vampírico de moda. Lo compré en inglés en Viena, para atenuar la sensación de estar leyendo una novela para treceañeras (no es la primera vez que lo hago, la barrera del idioma hace mucho para diluir la sensación de vergüenza ajena xDDD). Cayó en 3 o 4 días; estaba tan enganchada que me metía en cama nada más acabar de comer y no emergía hasta las 8 o las 9. Un rotundo éxito: estoy deseando comprar los tres que me quedan. Y no me avergüenza admitirlo, ¿qué pasa? - El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Voy por la mitad, y hasta ahora me está gustando mucho: es una recopilación de casos neurológicos contados en estilo divulgativo, muy humano e incluso a veces hasta filosófico. Es muy interesante, aunque sigo teniendo la sensación de que la neurología no es para mí.
***
Y más cositas. Igual que el año pasado recomendé Dexter y The Big Bang Theory como las series de nueva aparición que había que seguir, este año toca True Blood. Juro que la temática vampírica es pura coincidencia (es curioso, a mí en realidad los vampiros como género...).
Es la nueva serie de Alan Ball, la mente detrás de A dos metros bajo tierra. La protagonista es Sookie Stackhouse, una camarera de Louisiana que lee las mentes de la gente, en un futuro próximo en el que los vampiros han "salido del ataúd" y han conseguido que se les reconozca legalmente. En medio del debate nacional y las tensiones raciales que todo esto desencadena (y qué mejor sitio que Louisiana, ¿no?), Sookie conoce al vampiro Bill y descubre, encantada, que no puede leer sus pensamientos...
Allá va el trailer. Decidme que no mola :D De hecho, lo único que no mola es Anna Paquin, la canadiense de El Piano, haciendo de camarera rubia con acento sureño. Pero no se puede tener todo...
Y eso es todo por ahora. Prometo que este fin de semana me pongo al día con vuestros blogs y comento y esas cosas que solía hacer cuando era una chica disciplinada :P Hasta otra!
El mes pasado se puso muy malita. Después pareció que se recuperaba y avivamos la esperanza, pero nos olvidábamos (tal vez adrede) de que estaba muy mayor.
La semana pasada, justo antes de que yo volviera de viaje, se le acabaron las fuerzas y tuvimos que dejarla irse; pero nos queda el consuelo de haber tomado la decisión sin titubear, aunque eso haya significado que yo no pudiera despedirme. Se lo debíamos.
Me dicen que la rana ha escrito un post precioso en su memoria. No tengo fuerzas ni ganas para leerlo, pero os invito a que lo hagáis; era una perra especial.
Yo sé mejor que mucha gente que la muerte nos llega a todos. Pero sigue siendo una putada.
***
En cuanto al cuaderno de viaje de Coco, tengo todas las fotos, pero el viaje ha sido tan frenético que no he podido postearlas (vivan los cibercafés checos, yuju!). Pronto estarán disponibles.
Estudio cuarto de Medicina en una universidad española y, como todo buen premédico, durante el día sólo hablo de medicina... pero cuando llego a casa doy rienda suelta a mi álter ego friki. Véase: mucho cine, demasiadas series, Colin Firth, los musicales, el número 42, las aventuras gráficas de Lucasarts, mi gran amigo el iPod... y, por supuesto, los blogs de médicos.
Las anécdotas que cuento en este blog están protagonizadas por pacientes auténticos... o no. Cada paciente es una mezcla de varios casos, los nombres, edades y géneros han sido cambiados (en el caso del género, en la mitad de las ocasiones... si no sería un poco estúpido), y si menciono algún dato, probablemente sea mentira.